Las mujeres ocupamos espacios

Bajo este lema se presentaba el pasado jueves el primer concierto feminista organizado por Raval·lila’t, la asamblea feminista recién creada en la facultad del Raval de la Universitat de Barcelona.

“Las mujeres ocupamos espacios” da nombre a un proyecto formado por varios actos que tienen por objetivo romper con el modelo imperante de la mujer recluida al espacio privado, a través de la ocupación de un espacio público que también nos pertenece. Ante la clarísima masculinización de la escena de la música popular, hecho que se apuntó en el manifiesto que se leyó desde la asamblea, se quiso incidir en la idea del escenario como espacio de empoderamiento, visibilización y lucha. Por eso mismo, apostaron por un cartel formado íntegramente por mujeres intérpretes.

Amaia MIranda y Raquel Lúa

Desde las 14h hasta las 20h pudimos disfrutar de un nivelazo musical que se abrió con Amaia Miranda a la guitarra y Raquel Lúa a la voz, artista que cuenta ya con un EP compuesto por temas propios y algunas versiones. Este dúo, a pesar de la temprana hora y el sol de mediodía, sedujo al público del Raval con su carácter mediterráneo e intimista. Les siguió Marala, un trío formado por tres estupendas voces, acompañadas en ocasiones por guitarra y pequeña percusión. Marala también propuso un repertorio que combinaba temas propios y versiones con un toque desenfadado y con ganas de acercarse y conectar con el público, cosa que consiguieron del todo poniéndose a cantar en medio de la gente sin necesidad de micrófonos ni instrumentos. Buen humor, emotividad y armonizaciones cuidadísimas son la esencia de este trío vocal que, interpretando sus temas descalzas, nos demuestran que su música nos hace conectar con la tierra.

Marala

Todo seguía su curso hasta que las integrantes de Raval·lila’t anunciaron que se habían encontrado con unos papeles en forma de estupendos eslóganes machistas escritos por un par de energúmenos que, por lo visto, no sabían cómo pasar el rato. Ante su presencia durante los conciertos, una vez identificados, Raval·lila’t activó su protocolo dejándoles muy claro que estaban más que invitados a abandonar el espacio, petición que fue respaldada por la masa de asistentes del acto a través de silbidos, gritos y encarándose personalmente a los susodichos. Finalmente, aunque reticentes, abandonaron el espacio.

 

Roba Estesa

La tarde prosiguió con la música de Roba Estesa –en formato reducido–, grupo ya conocido por el mensaje feminista y de empoderamiento de su propuesta musical. PD Vulvasur fueron las encargadas de cerrar el acto pinchando temazo tras temazo para acabar bien la tarde, abrir el apetito y dejarnos con ganas de más.

Para quien diga que no hay mujeres en la música, Raval·lila’t dejó claro que no hay que irse demasiado lejos para encontrar mujeres que hacen música, y que es de vital importancia crear espacios no mixtos para visibilizar el sesgo machista en la industria. Y para el que diga que la lucha feminista no sirve para nada, que se hubiera pasado el jueves por el Raval para ver que el machismo sigue latente incluso en espacios que podemos considerar progresistas como la universidad, y para darse cuenta de que somos manada y que no hay agresión sin respuesta.

 

Anna Sardà

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