Violencia machista en la música ¿Libertad de expresión?

Es inevitable que las estructuras sociales en las que vivimos se reflejen en los productos culturales, y por supuesto, el machismo no pierde la oportunidad de dejarse caer en las letras o los videoclips de cualquier género musical,  así que no nos queda otra que enfrentarnos a dirario con “machunadas” en las canciones.

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Canciones Polémicas

Algunas canciones, con letras escandalosamente machistas, han generado polémicas varias. Véase “La mataré” de Loquillo y los Trogloditas, una de las más comentadas. Se lanzó en 1987 y ya suscitó polémica, haciendo que Loquillo dejase de interpretarla a principios de los 90. El marrón volvió cuando Loquillo decidió rescatarla para los conciertos de los últimos años. Y 30 años después, con todo el trabajo que hemos hecho por concienciar respecto a las violencias machistas nos revuelve más si cabe.

Quiero verla bailar entre los muertos,
la cintura morena que me volvió loco,
llevo un velo de sangre en la mirada,
y un deseo en el alma,
que jamás la encuentre.
Sólo quiero que una vez
algo la haga conmover.
Que no la encuentre jamás
o sé que la mataré.

Por favor sólo quiero matarla.
A punta de navaja
Besándola una vez más.


The police tampoco se quedaban cortos con lindeces de stalker posesivo como esta:

Every breath you take and every move you make
Every bond you break, every step you take, I’ll be watching you
Every single day and every word you say
Every game you play, every night you stay, I’ll be watching you
Oh, can’t you see you belong to me
How my poor heart aches with every step you take

Y si nos dejamos la nostalgia y volvemos al presente y a nuestro reggaeton de cada día, Dasoul nos da una lección de cómo liberar de culpa al agresor:

y me pide más, aun sabiendo que la puedo lastimar
no es culpa mía si me porto mal


Y no nos pensemos que son solo ellos los que reproducen estas mierdecitas. Malú nos dejo esta joya en la época de las camisas ‘arrugás’ (2001).

TODA, de arriba a abajo
TODA, entera y TUYA
TODA, aunque mi vida corra peligro

La libertad de expresión

Pero ahí están, lxs que hablan de libertad de expresión o de que una letra puede ser ficción, y asimilarlo como cualquier libro o película. (Loquillo dijo de ‘La Mataré’: “Se nos acusó de un montón de cosas cuando al mismo tiempo se estrenó una película como ‘Átame’, donde a una tía se la secuestra…) Leemos novelas de asesinatos, vemos  violencia en la televisión y el cine a diario, y no nos supone tanto conflicto como con la música. ¿Por qué sucede esto? ¿Deberíamos aplaudir letras como estas valorando el arte y no el contenido porque son ficción?

Desde mi punto de vista, las canciones calan de una manera distinta a la ficción del cine o la literatura. No se trata sólo de una historia que nos cuentan, sino de algo con lo que nos identificamos. Buscamos letras y ritmos que acompañen nuestro estado de ánimo, tenemos listas de Spotify para escribir, para regodearnos en una ruptura, para ir de fiesta, para follar, para echar de menos….  El nivel de implicación con la música es distinto y esto es un factor a tener en cuenta. Pero también es distinta la capacidad de difusión de los mensajes, las canciones se escuchan en repeat, en listas que reproducimos a diario, se comparten y difunden con facilidad, cosa que no ocurre con libros o películas (puedes compartir o recomendar una película o libro, pero no comértelos enteritos en 3 minutos). También por ello, los mensajes de las canciones calan con más facilidad.

Además, estas representaciones de la violencia, sin introducir una perspectiva crítica clara pueden convertirse en referencias peligrosas y alimentar la percepción de la mujer como inferior al hombre o fomentar la cultura de la violación. ¿Dónde ponemos la línea en la defensa de la libertad de expresión y la condena de ciertos contenidos?

Es necesario levantar la voz cuando estamos lanzando de manera continua mensajes que calan en la conciencia y en la forma de relacionarse de las personas, que llevan a conductas violentas, y, en el caso que nos ocupa, a alimentar el machismo que nos termina matando.

Como ejemplo, esta canción de Eminem (Kim, Trigger Warning: asesinato, violencia machista muy explícita). Viéndolo intentaba comprender la canción como una representación de algo condenable, con una intención crítica – aunque me costaba llegar a entenderlo así-, pero al bajar a los comentarios y encontarme cosas como estas…



…pienso, otra vez, ¿dónde está el límite con la libertad de expresión? Responsabilicémonos de los efectos de las cosas que “expresamos libremente”.

 

Lo sutil (normalizado)

Hasta ahora hemos hablado de canciones en las que la violencia es explícita o evidente (aunque todavía hay quien se toma “Every breath you take como “uy, que moniiiii, solo tiene ojos pa’ mi”), pero ¿qué pasa con esos mensajes que tenemos naturalizados? ¿Qué pasa con el bombardeo de amor romántico? Hay muchas canciones que de primeras no hacen saltar las alarmas (a no ser que lleves unas gafas violeta de graduación elevada), pero que poco a poco van construyendo las bases de la violencia machista. Me lleva a pensar en aquel iceberg de las violencias machistas de Amnistía Internacional:

Eso que se esconde al final del iceberg, que aquí llaman “micromachismos” aunque a muchas no nos guste la palabra, es lo que nos encontramos en la mayoría de canciones románticas comerciales: señores que le dicen a sus novias que se mueren sin ellas, señoras que les dicen a sus novios que se entregan todita, toda, que se quieren pa’ siempre y en exclusiva,  y que “sin ti no soy nada”… Para empezar ¿Queremos unas relaciones basadas en esta idea tan destructiva del amor que se empeñan en vendernos?

Pero ya nos detendremos en otros artículos en el tema del amor romántico… Si vamos un paso más allá nos encontramos con ese sexismo machacón de la mayoría de canciones comerciales de hoy en día. Sin ir más lejos, hace unas semanas saltaba la polémica con la canción “Cuatro Babys” de Maluma, y algunos meses antes con “No soy una de esas” de Alejandro Sanz y Jesse & Joy. Éste último tuvo especial repercusión en relación a la reacción de Alejandro Sanz  ante un maltratador en medio de un concierto, y posteriormente, más si cabe, tras este despropósito en El mundo. Aprovecho y os dejo este artículo de Diana López al respecto: Te lo agradezco, pero no.

En cualquier caso, creo que estas polémicas han surgido rodeadas de ciertas circunstancias que han prendido la chispa (el momento álgido en la carrera de Maluma, la escena “antimaltrato” de Alejandro Sanz en el concierto…), pero no nos olvidemos que el mensaje se repite  en la mayoría de la música comercial sin despertar ninguna alarma. ¿Por qué? Volvamos al inicio de este artículo:

Es inevitable que las estructuras sociales en las que vivimos se reflejen en los productos culturales

¡Resistimos!

¿Qué hacer al respecto? Pues aquí van unas ideas :

• Todxs:  visibilicemos el problema de sexismo que tan naturalizado tenemos (no se trata de censurarnos, sino de revisarnos).

• Como creadorxs: generemos contenidos alternativos. Una vez revisadxs, una vez hemos reconocido que creamos mensajes con una repercusión nociva, dejemos reproducir esta dinámica.

• Como gestorxs de espacios culturales: dejemos de dar espacio a mensajes machistas. (Esto me viene a la cabeza tras un hilo en Facebook sobre la “censura” del Ayuntamiento de Elche a Jorge Cremades. O la cancelación del concierto de Muerdo en el Biorritme 2016).

Para terminar, esta semana me he cruzado con esta versión de Vanesa Martín del pasodoble “Con permiso, Buenas tardes” de la comparsa “Los Piratas”. Y no podía terminar el post sin dejaros caer esta joya.

Y no faltará el que diga que esta canción hace apología de la violencia  y que le podemos aplicar todo lo de arriba… ¿Qué hay de distinto? ¿La perspectiva? Os dejo a vosotrxs opinar sobre esto…

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