Banda (Madrid, 2016)
Géneros: Post-punk, indie-rock
Componentes:

Banda (Madrid, 2016)
Géneros: Post-punk, indie-rock
Componentes:

Multinstrumentista-viento- (05/1975. Gothemburg, Suecia)
Géneros: jazz, swing.
Trompeta, gaita, trombón, flauta (recorder)
Es famosa por tocar 3 trompetas a la vez y por tocar varios instrumentos durante el mismo show e incluso arrancarse a cantar y bailar claqué.


Momento del concierto de Roba Estesa del 21 de Julio de 2017 en Sec a sac
El pasado 21 de julio tuvimos la suerte de volver a disfrutar del #folkcalentó de Roba Estesa. Esta vez en la fiesta mayor del barrio de Poble Sec en Barcelona.
Unas horas antes del concierto, Roba Estesa nos esperaba en los Jardines de las Tres Chimeneas para saciar nuestra curiosidad y nuestras ganas de conocer mejor a esta banda que se ha consolidado como una de las más importantes en el ámbito catalán. Lo ha hecho dando guerra, y poniendo sobre la mesa la necesidad de visibilizar las identidades, los lenguajes y las realidades de las mujeres, en su caso, desde el ámbito más rural y reivindicándose de pueblo. Desde hace unos meses, visibilizan sobre el escenario también a la comunidad sorda, interpretando muchos de sus conciertos en lengua de signos y acercando su sentimiento y su mensaje las personas no oyentes.
El crecimiento del grupo, originario del campo de Tarragona, ha sido imparable en los últimos años. En 2016 ya son una banda consolidada y presente en la mayoría de festivales de renombre en la escena catalana. Fueron el primer grupo de mujeres sobre el escenario principal de una Diada de Catalunya el pasado 11 de Septiembre y arrasaban en los premios Enderock en su pasada edición, obteniendo los galardones a Mejor Grupo Revelación, Mejor canción (Viu), Mejor disco de folk (Descalces) y el premio de la crítica a Mejor Disco Revelación.
Roba Estesa está formado por Alba Magriñà (Batería), Clara Colom (acordeón y voces), Anna Sardà (chelo, bajo y voces), Neus Pagès (guitarra y voces), Gemma Polo (voz principal), Clàudia García-Albea(violín y voces), Helena Bantulà (guitarra) y Sandra Brake (interpretación en lengua de signos). Alba nos cuenta cómo se formó la banda, inicialmente junto a Clara y Neus, como un grupo de amigas que se juntan a tocar y se encuentran casi de casualidad tocando sobre el escenario de la Nit d’Artistes de Cambrils en 2011. Disfrutaron tanto del escenario que se decidieron a emprender su camino musical junto a Anna y Gemma, compañeras del conservatorio. La formación se completa con la llegada de Clàudia en 2013 y finalmente con la incorporación de Helena y Sandra este mismo año.
Anna nos habla de la necesidad de visibilizar a las mujeres y otras realidades en los escenarios, ya que se encuentran con una escena de ocio nocturno donde es difícil encontrar referentes que no sean el prototipo de hombre heterosexual.
La escena del ocio nocturno está supermasculinizada y no hay espacio para otras realidades que no sean la realidad masculina heteronormativa… La mujer ha estado históricamente relegada al espacio doméstico y el hombre ocupaba el espacio público. Nosotras queremos decir que las mujeres también hacemos música, también sabemos y vamos a recuperar ese espacio que también nos pertenece: los escenarios.
Anna Sardà
Hablamos también de sus encontronazos con el machismo durante su carrera musical. Nos hablan precisamente de una situación en la que fueron agredidas verbalmente por el público. La escena fue grabada y utilizada después en sus redes para denunciar públicamente la situación a la que, aún a día de hoy, seguimos encontrándonos las mujeres músicas. Neus comenta que, por convicción, el grupo detiene sus conciertos en caso de agresión, avisan a la organización de que las interrumpan en estos casos y lamenta que solo por el hecho de ser mujeres se vean obligadas a estudiar la manera de afrontar estas situaciones.
Hemos tenido que plantear crear un protocolo [contra agresiones] a nivel de grupo , solo por el hecho de que somos una banda formada por 7 personas que son mujeres
Neus Pagès
Pero el feminismo no es la única reivindicación que atraviesa el mensaje de Roba Estesa. Se enorgullecen de ser de pueblo y beben de la tradición tanto en su música como en sus letras. Gemma nos habla de cómo las canciones de hace décadas ya hablaban de alguna manera de la necesidad de emancipación de la mujer y nos hacen preguntarnos ¿por qué no ha terminado de cambiar la situación? ¿por qué seguimos reivindicando las mismas cosas?
La tradición puede ser un referente para iniciar una revolución
Gemma Polo
Hablamos también con Clàudia que remarca la importancia de tener referentes de mujeres músicas para cambiar la situación de desigualdad en el sector musical, y cómo se alegran cuando otras mujeres se les acercan al acabar los conciertos y les hablan de que están formando bandas y que su existencia las anima a saber que pueden hacerlo y no abandonar.
Finalmente Helena nos habla de los meses intensos que les esperan (¡60 bolos en un verano!) y de sus intenciones de grabar nuevo disco en diciembre con canciones que ya están estrenando en sus últimos conciertos y otras en las que siguen trabajando. El objetivo de la banda es publicar nuevo disco de Roba Estesa en la primavera de 2018.
El pasado viernes, salimos del concierto extasiadas, y todo el equipo de MYM coincidimos: la calidad musical de estas chicas es increíble, asombra su forma de conectar con el público y su capacidad de levantar a toda la audiencia con mensajes explícitamente feministas. Su mezcla de activismo y folklore les da una identidad inconfundible, y con el apagón de los focos, es inevitable la sensación de que el bis no es suficiente.
Queremos más Roba Estesa. SOIS NECESARIAS.
El 9 de julio se celebró en el emblemático edificio de Can Vies de Barcelona la primera mesa redonda organizada por MYM. En ella, profesionales vinculadas a distintos ámbitos a la industria musical debatieron sobre la relación entre las mujeres y la música, su situación en la actualidad, su complejidad y los retos del sector, así como las posibles soluciones y medidas para contribuir a la igualdad de género.
Aquí tienes el audio de la mesa. Para identificar a las participantes y aclarar partes que no se entienden mucho en el audio, hemos transcrito aquí las aportaciones más relevantes.
El 23 de julio de 2011, Amy Winehouse entraba a formar parte del Club de los 27. Era una noticia trágica para el mundo de la música, que veía marchar demasiado pronto a una de las voces más poderosas, a una compositora que estremeció a millones de personas con sus letras y su capacidad de transmitir emociones.

La carrera de Amy Winehouse comenzó a despegar en el 2003 con su primer álbum Frank, que conquistó a la crítica e impulsó su fama, principalmente en el Reino Unido. Unos años después llegaba su trabajo Back to black (2006), cargado de canciones brillantes que ya se han convertido en himnos y con él, también la fama internacional y el acoso creciente de la prensa. Back to black le valió a la británica 5 Grammys de los 6 a los que estaba nominada en 2006, convirtiéndola en la artista británica más premiada hasta el momento en una sola edición de los galardones más prestigiosos de la música.
Se ha especulado mucho sobre los motivos de la muerte de Amy: la incapacidad de asimilar la fama, un padre oportunista que se aprovechó de su éxito y sobre todo, una tóxica relación y posterior ruptura con Blake Fielder-Civil, con el que se casó en 2007. Un cúmulo de catástrofes emocionales de los que Amy trata de evadirse mediante el alcohol y las drogas mientras lidia con la bulimia. Esta espiral de destrucción queda reflejada en el documental ‘Amy’ estrenado en 2015 y dirigido por Asif Kapadia. El documental es muy recomendable para entender la trayectoria de la artista y ver facetas de Amy a las que no habíamos tenido acceso previamente, si bien el relato de Kapadia se posiciona claramente, repartiendo los papeles de «buenos y malos» y buscando dibujar sin fisuras los motivos del trágico final de la artista. La película acusa directamente a la voraz prensa sensacionalista británica del comienzo del declive de la artista y a su padre, Mitch, de introducirla en las drogas, incluso restando peso al papel de Blake, sobre el que suele recaer en muchas otras versiones de la prensa el papel de villano.
Podéis encontrar el documental completo en Youtube:
Personalmente, más allá del morbo que suscita la intimidad mostrada en la película, me quedé con la empatía que genera ver a una Amy tímida en ocasiones, divertida con sus amigos, creativa en su intimidad y muy poco consciente de su potencial y, posteriormente, dañada por una fama y un acoso mediático fuera de control. En cierta manera, antes de ver el documental, el recuerdo que tenía de Amy era el de una estrella venida a menos, ebria y agotada sobre el escenario, rindiéndose… y tras el visionado tuve una sensación intensa de tristeza y una necesidad de darle mucho más peso a la enorme artista que fue, a su inigualable capacidad de convertir su soul rasgado en una soga que te aprieta el estómago, y dejar de recordarla como «la muñeca rota» con la que nos bombardeaban los medios.
Tras su muerte, Amy se convirtió en leyenda, en un icono de masas. Pero Amy Winehouse no necesitaba morir para dejar su huella la historia de la música. La evolución del soul está marcada por sus canciones y lo estaría también, incluso más aún, de seguir con vida.
El 23 de julio de 2011 Amy hizo su fundido final a negro, demasiado pronto. Back to black.
Hace un par de días empezó a circular en los medios generalistas la noticia de que Bravalla anunciaba que no habría edición del festival el próximo año. (*) Los motivos son claros: el festival no está dispuesto a gestionar otra edición del mismo después de la cantidad de denunciase por agresiones sexuales puestas por sus asistentes femeninas.
Comunicado de la organización de Bråvalla Fest.
Esto no va a afectar el festival de este año de ninguna manera, pero hemos decidido no implementar el festival Bråvalla 2018.
Después del festival del viernes, se informó de una violación en el recinto ferial y la policía está investigando lo que ha sucedido. Se han notificado y denunciado varias agresiones sexuales.No hay palabras para expresar lo tristes que estamos por todo esto, lo lamentamos y condenamos de forma tajante. No está bien. No lo aceptamos en nuestro festival.
Hemos hecho todo lo que está en nuestra mano para prevenir y conseguir un espacio seguro para nuestros visitantes. El Bråvalla de este año ha sido el mejor en muchos aspectos; el personal, las ONG y los públicos han hablado sobre la atmósfera fantástica y ha habido menos delitos denunciados.
Dicho esto, las agresiones sexuales siguen ocurriendo. Lo hemos visto en el nuestro y en otros festivales en los últimos años y se trata de un enorme problema social que afecta a todas las partes de nuestra sociedad. No sólo festivales. Cada día hay más de cien violaciones en Suecia y es un reto que la sociedad tiene que enfrentar. Estamos trabajando activamente para combatirlo. Cualquiera que esté expuesto a esta violencia debe recibir el apoyo y la asistencia que desean y necesitan. En el Bråvalla, destacamos la importancia de denunciar estas situaciones e instamos a nuestros visitantes a hablar de ello con nosotros. Pero algunos hombres, porque son hombres, obviamente no pueden comportarse. Es una pena.
Por eso hemos decidido no hacer Bråvalla 2018.
Vamos a seguir trabajando juntos por un mundo mejor. Esperamos que estés con nosotros. Debemos cuidar el uno del otro, sofocar el odio y la violencia, y dejar que la música prevalezca.
1 julio 2017.

Imagen del proyecto NO ES NO impulsado por BBK Live.
No nos violan porque no estamos en la misma sala, pero si quiero ir al concierto con mis amigos, mi novio o mi primo… Corro el riesgo de ser violada. Y si no quería que me violasen, oye… haber ido a la otra sala. ¡Meeeeec!
Glastonbury (Reino Unido). Desde el año pasado tiene un escenario que solo admite mujeres (y personas queer y/o con diversidad funcional) la presencia masculina no está permitida y todo el programa de actuaciones, el equipo técnico y de seguridad son femeninos. El espacio se llama The Sisterhood y su idea es la de ofrecer un espacio para que las mujeres (y personas queer y/o con diversidad funcional) conecten, compartan experiencias y disfruten de un espacio de seguridad. Podéis curiosear la iniciativa, que está incluida dentro de Shangri-La, dentro de Glastonbury Festival. Interesante contar con ese espacio, pero siempre nos quedará la pregunta de ¿Podría disfrutar del resto del evento? Electric Forest (EE UU). Cuenta con un espacio exclusivamente femenino llamado HerForest, que además de actividades varias ofrece un camping no mixto para alojar a mujeres. Con esta misma idea trabaja Shambhala (Canadá) quienes también tienen una zona para dormir para todas aquellas que no se sientan seguras volviendo al camping.
La cuestión parece que nos lleva a una conclusión básica: la problemática de las agresiones sexuales en espacios de ocio necesita imperativamente de un estudio particular de cada caso y de la creación de un protocolo de prevención y actuación concreto y elaborado específicamente para el espacio donde el evento se realice. Para ello, lo mejor evidentemente sería formarse sobre el tema y contactar con profesionales para conseguir un espacio seguro para todas.
(*) Parece ser, según algunos medios, que finalmente Bravalla realizará una próxima edición en 2018 sin acceso permitido a hombres. Podéis leer más sobre ello aquí o aquí . Seguiremos informando con próximos avances o comunicados oficiales del festival.
Autora: Sara Brik (Furor Uterí)
Muchas eran las ganas de participar en este primer festival que las chicas de Zorras Peligrosas se han lanzado a organizar, el Peligrosas FemFest. Fecha elegida: un caluroso viernes 30 de junio. Lugar: un habitual para ellas, el Magazine Club. Y digo habitual porque aunque sea su primer festival no son ningunas desconocidas: son responsables de la edición y distribución del fanzine Zorras Peligrosas, seudónimo bajo el cual también han organizado algunos eventos. Vamos, que son todas unas veteranas para nosotras las locales.

Este fanzine feminista, con una estética cuidada a todo color y con una calidad de impresión muy superior a lo que estamos acostumbradas, nace “ante la imperiosa necesidad de mostrar al mundo lo que las mujeres creativas son capaces de hacer”, según sus propias palabras. Un libelo, fruto de sus propias creaciones y colaboraciones de otras, que lucha por un claro objetivo: “visibilizar el trabajo de mujeres en el ámbito creativo, donde existe una desigualdad latente”. Y vaya si lo hacen: con un segundo número recién sacado del horno bajo el brazo estas chicas se han ganado el respeto, admiración y amistad de muchas de nosotras.
Tras la prueba de sonido abre concierto Presas del Produkto, un grupo castellonense que a pesar de lo jóvenes que parecen ya cuentan con varios años rulando por escenarios y con una maqueta a sus espaldas. Un grupo punk de toda la vida: letras agresivas directas a la yugular, crítica social, guitarras sucias, temas coreables… la delicia de las punks más clásicas. Sin embargo, a diferencia de tantos grupos de punk que empezaron a estas edades y lo vivieron como algo pasajero, ellas han apostado por lo que hacen y ahí siguen. Y todo esfuerzo tiene su recompensa: sonaron más compactas, más directas, y esa mejora se notó en los temas nuevos. Una batería con ritmos básicos del rock a momentos ska, divertidos y vacilones; una bajista y voz principal más segura, con un sonido de bajo limpio y esporádicas escalas que nos recordaban al más puro estilo Kortatu; una guitarra distorsionada que bien podría ser propia de un directo de Eskorbuto.

Presas del Produkto. Foto: Sílvia García Alonso
Entre un repertorio de más o menos media hora y una versión de la típica “Me gusta ser una zorra” de las Vulpess (no podía ser menos), hicieron una lectura muy original de un texto preparado para la ocasión. A momentos hablado y a momentos casi rapeado, hablando a turnos, quisieron contestar a una serie de “insultos” que sufren las mujeres. Uno de los momentos más intensos de su actuación sin duda.
Más tarde vivimos el momento más oscuro del concierto: el trío alicantino Rosy Finch sube al escenario y con él su stoner que nos dejó a muchas con un muy buen sabor de boca. Con un sonido muy cuidado, este grupo ha dejado poco ruido al azar: un batería que iba clavado con pocos elementos pero exprimiéndolos al máximo, ritmos variados pero cediendo espacio para las catarsis instrumentales, muy bien jugado; una bajista que alterna púa y dedos según cada tema y unos coros que dan en el clavo; una guitarra con muchos pedales muy bien utilizados y un chorro de voz que irradiaba mucha fuerza.

Rosy Finch. Foto: Sílvia García Alonso
Con una gran interpretación, creyéndose lo que hacían. Un grupo que bebe en su sonido de influencias como Electric Wizard y otros ritmos más propios del Grunge; a ese sonido luchado por las chicas de Bala. Rosy Finch son una banda que apunta maneras y altas miras, y no sorprendería encontrarlas en grandes festivales próximamente.
Soledad Vélez tocó en último lugar. Y bien pensado su nombre la define: ella sola se basta y se sobra para llenar el escenario. Nada más empezar todos podemos sentirlo: esa fuerza que irradia, esa personalidad que no necesita de asentimientos, de esas personas que despiden un aura especial. Y es que te guste la banda o no, ese magnetismo todas podíamos sentirlo.

Soledad Véle. Foto: Sílvia García Alonso
La más veterana del cartel y con varios discos a sus espaldas, de origen chileno y afincada en Valencia, tocó un repertorio variado en el que pudimos encontrar temas que iban desde su época más folk a otros más electrónicos, evolución hacia la que se dirige esta artista. Su voz es su sello, y con ella, una guitarra eléctrica, un órgano y una mesa para lanzar bases, realizó un set extenso en el que se dejó llevar y disfrutar, una muy buena actuación y calidad a la que ya tiene acostumbrado a su público.
Y para cerrar la velada… ¿qué mejor que una rifa? De esas de toda la vida, para apoyar la escena y colectivos cercanos. Uno de esos momentos que me flipan, en los que el público pasa a ser el protagonista y llega el momento del gamberrismo entre compañeras, envidias sanas, voces a gritos de “tongo” y reparto de regalos sorpresas. A destacar unos pasamontañas muy molones hechos a mano por ellas mismas (con pedrería y todo) al más puro estilo Pussy Riot. Brutales.

Foto: Sílvia García Alonso
Una noche muy agradable. Un festival en el que el ambiente fue muy respetuoso, los conciertos sonaron de lujo, donde todo estuvo bien organizado, con público suficiente para que saliera bien y también para que la gente pudiera disfrutar. Esperemos que el curso que viene se lancen a repetir (pasamontañas incluidos). Enhorabuena Zorras.
S.Brik

Los días 23, 24 y 25 de junio, Barcelona acogió el VisibLES, primer festival de culturas lesbianas de la ciudad. El encuentro, celebrado en La Bonne, contó con actuaciones musicales, teatro, cabaret, proyeciones de cine, charlas y otras actividades desarrolladas por mujeres. Hemos hablado con algunas de ellas: Chocolate Remix, Gracia Camps, Naila Vázquez y Guerrilla Gordix nos hablan de sus propuestas culturales, su relación con la industria, sus opresiones como mujer, como gorda o como lesbiana y, por supuesto, sobre el desarrollo del festival. Estos son nuestras testimonios VisibLES.

El festival nació de una conversación entre Carme Porta i Marta Vergonyós donde se habló sobre el vacío que existe de espacios de representación para lesbianas. Marta habó con Miriam Alemany, Miriam me lo propuso a mí y luego nos juntamos con InOutRadio y nos pusimos a imaginarlo. También se sumó Pol Galofre, de La Bonne. Queríamos hacer algo pequeño y al final nos hemos venido arriba y hay cuatro días de espectáculos, mesas redondas, talleres, cine… Estamos planteando el VisibLES como primera edición, y ya estamos pensando «el año que viene haremos…». Queremos repetir.
A las lesbianas nos cuesta tener visibilidad. Nos cuesta ocupar los espacios públicos. Hay festivales que no son especialmente para hombres heterosexuales pero donde en el escenario casi todos son hombres heterosexuales. Y queremos girar la situación: llenar el escenario, las mesas de las ponencias, las pantallas y la cultura en general. Que haya mujeres en general y lesbianas en particular porque están especialmente invisibilizadas.
Gracia Camps – organización del VisibLES: «Queríamos hacer algo pequeño y al final nos hemos venido arriba»
Hemos tenido una respuesta muy positiva por parte de la gente, de los colectivos y de las instituciones. De creerse que todo esto que hemos montado es necesario. Por otra parte, hemos notado que sí está empezando a haber una reacción por parte de las lesbianas, de darse cuenta de que somos muchas y que hay una gran calidad artística en todos los ámbitos pero que nos faltan espacios donde visibilizarnos colectivamente. Se necesitan mujeres reales en el escenario. No a una mujer guapísima, súper femenina y que es lesbiana pero «solo tiene este pequeño fallo». Hay que visibilizar distintas identidades y expresiones de género, desde la más masculina hasta la más femenina pasando por mil matices. No queremos ser normales, queremos ser diversas y gozarlo.
Por otra parte, también hemos querido que este festival se convirtiera en un vínculo entre la comunidad lesbiana sorda – que aquí, en Barcelona, es muy grande – y la comunidad oyente. Para ello, hemos subtitulado o añadido intérpretes de lengua de signos a todos los actos, y hemos integrado a artistas sordas en el escenario.
Nuestra obra de teatro parte del libro I visqueren felices (2014) que recopila historias lésbicas que acaban bien. Yo escribí un cuento y me di cuenta de que era un poco como una obra de teatro, con mucho diálogo, y surgió la idea de llevarlo al escenario. La idea se quedó ahí hasta que volví de Londres hace un año y así empezó un poco todo. La historia va de dos madres llamadas al despacho de la directora para hablar de sus hijas.
Tradicionalmente, las historias de lesbianas en ficción siempre eran trágicas. Eso tiene que ver con la censura: al ser personajes que se salían de la norma tenían que acabar locas, muertas o casadas con un hombre. Entonces era necesario crear una historia un poco simpática y que te deje con buen sabor de boca.

Naila Vazquez (izquierda) en un momento de la obra de microteatro «L’informer», interpretado en lengua de signos. Foto de Pepa Vives (2017) – La Bonne
Nos gusta actuar en el VisibLES porque sabemos que contamos con un público receptivo, y eso se nota. Nosotras intentamos hacer pensar un poquito a través de las historias y de la ficción, y lanzar un mensaje positivo respecto al hecho de ser lesbiana. Además, las mujeres que aparecen en la obra no solo son la madre o la mujer de alguien, sino que también son las protagonistas de la historia.
Las mujeres son las que consumen más cultura pero no están en la dirección de las obras, y las historias que se escriben son historias desde la vivencia de los hombres. No es cierto que los hombres no puedan empatizar con las historias escritas por mujeres… Si yo puedo ver un documental de animalitos y empatizar con ellos, ¡¿no lo van a hacer los hombres con las historias hechas por mujeres?!
Naila Vázquez: «Si yo puedo ver un documental de animalitos y empatizar con ellos, ¡¿no lo van a hacer los hombres con las historias hechas por mujeres?!»
En el cabaret, nos enfrentamos a la gordofobia desnudándonos. También hablamos de temas incómodos que atraviesan a la gente, utilizando siempre el humor. Lo hacemos para que la gente le de un poco al coco, ¡son como puñetazos! (risas). Todo es desde un punto cabaretero y a veces es difícil encontrar el equilibrio entre «Vale, sí, reíros de nuestras escenas» y «entended que todo esto es real, nos ocurre a nosotras de manera cotidiana y le ocurre a muchísima más gente».
Nuestro espectáculo es una desnudez por fuera y por dentro. Existe una invisibilización brutal de los cuerpos gordos en todo lo cultural y que de repente seamos nueve gordas en el escenario mostrando nuestros cuerpos tiene un punto subversivo. Mostramos nuestros cuerpos porque no están en ninguna parte. A eso se le suma la desnudez personal porque mostramos todas las opresiones que sufrimos cotidianamente. Con humor, pero las mostramos.
Si no hay referentes es mucho más difícil e igual que pasa con las gordas también pasa con las lesbianas. Tener referentes gordos te reconcilia contigo misma, porque si todos los referentes son delgados piensas que debes adaptarte a eso.
La gordofobia es transversal, aunque sí que es cierto que los espacios feministas son un poco más afines porque ya cuestionan ciertos cánones corporales, reafirman la existencia de la diversidad identitaria, sexual, de género, etc. Por lo tanto, el contexto propicia que el hilo teórico o argumentativo de nuestro discurso sea más fácil de encajar.
Gran parte de lo que hago tiene que ver con la visibilidad lésbica, que es mi identidad. Por un lado hay la visibilización de nuestra sexualidad y por otro lado, una crítica a todas las opresiones que sufrimos como lesbianas, como mujeres y como colectivo disidente. Por lo tanto, hay una parte muy importante de crítica al sistema machista y a la homofobia, que son grandes luchas que nos atraviesan, y luego el festejo del goce de nuestra sexualidad.
Bastante de lo que hago tiene mucho de sátira y de parodia; son figuras retóricas muy presentes en lo que hago. Pero bueno, es una mezcla, no se podría decir que todo lo que hago es meramente parodia. A la vez, hablo de muchas cosas de manera seria. Me gusta mucho jugar con los límites entre lo que es una broma y lo que no y que eso despierte interrogantes en quien lo escucha.
Para mí, este festival supone un punto de encuentro para cosas que nos representan como mujeres y como lesbianas, y también una manera de visibilizarnos hacia el resto de la sociedad. Lo que noto hoy y aquí es la energía de compartir nuestra identidad, nuestros vínculos y así forjarnos como colectivo para salir hacia fuera.
Chocolate Remix: «Hacer reggaeton lésbico surgió de tomar este género, usualmente tan liderado por hombres aunque, en realidad, tampoco difiere tanto de cualquier otro género: todos están dominados por varones.»
Tengo entendido que soy la primera en hacer reggaeton sobre lesbianas o al menos desde el punto de vista de una mujer lesbiana cantando. Por ejemplo, existe una canción de Don Omar que habla de dos lesbianas y es un poco gracioso porque el punto de vista es un poco otro, ¿no? El reggaeton es un género que ha estado siempre liderado por varones y las mujeres han sido muchas menos, así que creo que una mujer haciendo reggaeton, lesbiana o no, ya es un acto político fuerte.
La idea de hacer reggaeton lésbico surgió de tomar este género, usualmente tan liderado por hombres aunque, en realidad, tampoco difiere tanto de cualquier otro género: todos están dominados por varones. También creo que es necesario que existan otro tipo de referentes distintos a las mujeres que suelen aparecer en la industria musical. Y no solo en la música: en cualquier espacio es necesario mostrar todo lo que somos y nuestra forma de vivir la vida a las personas que nunca se han preguntado por qué la mayoría de la gente responde a ciertos cánones. Yo creo que hay un montón de gente que sigue los cánones porque no se le ocurre ninguna otra manera de transitar la vida. Creo que el hecho de mostrar otras experiencias y otras vivencias va a ir despertando la conciencia, porque que alguien responda a la norma no quiere decir necesariamente que haya sido por elección.