Banda (2016. Granada, España)
Géneros: Rock, indie.
La música sacra es un tipo de música pensada para ser tocada, cantada o interpretada en contextos religiosos. La historia nos cuenta que en occidente apareció durante la Edad Media como parte de la liturgia católica, cuando se incluyeron cantos en latín en las ceremonias. Acompañados de símbolos, esos cantos sirvieron para dar forma, entre otros, al canto gregoriano.
Pero … ¿Fue realmente ese el origen? según algunos teólogos el origen se remontaría algo más atrás. En los evangelios según San Mateo y según San Marcos ya se relatan situaciones donde los discípulos cantaban justo antes de que Jesús se entregara a la crucifixión. Tanto en las cartas de San Pablo a los Efesos como en la Epístola a los Colosenses también se relatan entonaciones de Salmos. Es decir, la idea de acompañar ciertos momentos con música era ya una realidad mucho antes de la Edad Media.
Ahora que ya tenemos claro su origen, centrémonos un poco más en aspectos musicales, ¿Qué entraría dentro de la música sacra occidental y cristiana? Entendemos por música sacra los requiems, los himnos o los salmos, es decir serían música sacra el Te Deum (uno de los primeros himnos cristianos) el Stabat Mater (música gregoriana dedicada a la Virgen María), el Requiem de Mozart o la Missa Solemnis de Beethoven. Como veis, no toda la música sacra es católica aunque mucha si es cristiana, como algunos himnos de Bach, que se enmarcarían dentro de la tradición protestante.
¿Y hoy en día? La manera más común de acercarse a este tipo de música, si no se es creyente practicante, suele ser encontrarse por la calle en estos días con una procesión. Las marchas procesionarias aparecieron en la segunda mitad del Siglo XIX en el marco de las marchas fúnebres. Muchas grandes obras de Wagner, Schubert o Puccini eran interpretadas por bandas mientras se procesionaba. Bien, hasta ahora no hemos nombrado a ninguna mujer, cierto. Dado que no somos, ni de lejos, expertas en el tema hablamos con Alicia Murillo para que nos eche una mano.
Alicia Murillo, además de actriz y compositora es también feminista, creyente practicante y sevillana.
MYM: Desde fuera se tiene la impresión de que las procesiones (y todo lo vinculado al catolicismo) son un entorno muy masculino: lideradas por hombres que dirigen orquestas o cargan pasos y seguidas por mujeres en un segundo plano. ¿Es siempre así o está llegando el feminismo a ellas?
No creo que sea un entorno más masculinizado que el resto, es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. La Semana Santa no existiría sin mujeres, otra cosa es que se hagan ver más las tareas masculinas. Es cierto que en Sevilla, por ejemplo, no hay ninguna Hermana Mayor y que esos cargos los ostentan los hombres, a pesar de que se eligen de manera democrática. Simplemente, con las cofradías pasa lo mismo que en el gobierno, en la universidad o en cualquier empresa; sin embargo, todas las tareas artísticas y de cuidados son también importantísimas, las mujeres son bordadoras, confeccionan los vestidos y sayas, bordan las mantillas, planchan los trajes… toda esa artesanía y labor de cuidados está invisibilizada por el patriarcado.
Por otro lado, no creo que el feminismo esté llegando a las cofradías, como decía: las mujeres siempre han estado ahí, su presencia no es algo nuevo. El feminismo siempre ha despreciado a las mujeres cristianas y ninguna de las mujeres que está accediendo a puestos de dirección se identifica con el movimiento feminista. Por respeto a ellas no deberíamos leerlo así, porque ellas no se sienten feministas.
No todas las mujeres que luchan por sus derechos se definen como feministas y ahí es donde el feminismo debería preguntarse qué está haciendo mal para que ellas no se sientan feministas. Y es fácil, pista: El feminismo desprestigia la lucha de las mujeres cristianas.
Alicia Murillo
MYM: Desde pequeña me han emocionado mucho las procesiones, la multitud de personas, la densidad del sentimiento que se respira… Y por supuesto la música. Ahora que lo veo desde un prisma feminista… Me pregunto, ¿Qué papel ocupa la mujer en todo ello? Tengo la sensación de que queda relegada más a ser musa que creadora… ¿Qué piensas tu?
Podríamos hacer una diferencia básica: por un lado está la interpretación de las marchas y por otro la composición.
Referente a la interpretación podríamos decir que cada vez hay más bandas con mujeres, poco a poco en muchas de ellas se llega al 50%, tanto en bandas de palio como en bandas de Cristo. Es cierto que hasta hace poco eran ambientes muy masculinizados, pero ahora ya se pueden ver mujeres con normalidad.
En composición, donde hay un patrimonio impresionante, es más difícil. Es difícil que a las que componemos nos dejen estrenar porque en general la música es una profesión muy masculinizada. Pero a través de la interpretación se está ganando terreno, es cuestión de tiempo y perseverancia.
MYM: La música sacra abarca mucho más que lo que vemos en Semana Santa, ¿alguna recomendación para descubrir más sobre ella?
La música en Semana Santa es mucho más amplia de lo que la gente cree, no sólo se trata de bandas que interpretan. Dentro de las bandas habría distintos tipos: bandas de cornetas y tambores (las que acompañan a los Cristos), bandas de palio (viento, bombo, madera, percusión y metal) y algunas que incluyen con quinteto de viento. Además de las bandas habría también interpretes de saetas y ahí las mujeres van mano a mano con los hombres, hay saeteras muy potentes.
Otro momento precioso es el Salve, donde la comunidad le canta a la Virgen, Es un momento de mucho éxtasis, en él toca la banda y canta toda la comunidad es muy emotivo.
MYM: ¿Alguna recomendación de Saeteras que te gusten?
MYM: Sabemos que tienes libro nuevo y que además guarda mucha relación con lo que hemos estado hablando, ¿Nos das alguna pista?
Con «El robo de Astarté» quise transmitir la manera en que las mujeres forman parte de la religión católica, visibilizando sus labores artísticas y de cuidados. También mostrar que los orígenes tanto de la Semana Santa como de las procesiones son mucho más antiguos de lo que la gente acostumbra a pensar. La palabra Virgen por ejemplo tiene su origen en otras culturas y proviene de Viril + Génesis es decir mujer con capacidad para generar vida sin necesidad de un hombre, fuerte e independiente… ahí enlazo con la historia de Astarté, la virgen de la Estrella, de la cual yo soy devota.
MYM: Últimamente se ha hablado mucho de la Virgen de la Estrella, ¿nos haces un breve resumen?
Si visitas la web de las hermandades verás la versión oficial de la historia, pero en la calle se aprenden otras cosas. La Virgen de la Estrella es una hermandad que fue refundada por anarquistas, Estrella la valiente, la que procesionó durante la República. Además, la Virgen de la Estrella, es una escultura tallada por una mujer (Luisa Roldana), cosa que está todavía muy invisibilizada a pesar de que el IAPH (Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico) lo haya corroborado en varias ocasiones.
Pero poquito a poco, las mujeres nos estamos comiendo la Semana Santa, como les dicen los capataces a los costaleros cuando se acercan al final: Poquito a poco.
Alicia Murillo
Desde MYM os dejamos algunas saetas más, interpretadas por mujeres y dedicadas a mujeres, que hemos descubierto gracias a Alicia Murillo.
Hace unas semanas esta entrevista de Ethan Iverson a Robert Glasper (ambos figuras destacadas en el género del jazz) prendió la mecha al debate sobre sexismo en el mundo del jazz. Michelle Mercer publicaba un artículo el 9 de marzo que avivaba la llama y hace tan solo unos días Terri Lyne Carrington se hacía eco del debate en el Huffington Post. En este artículo os resumimos la polémica de estas semanas y recopilamos las aportaciones más interesantes de los distintos personajes a este debate, ya que Mercer y Carrington han llegado a reflexiones que compartimos desde MYM y que ayudan a dar respuesta a ese muro de machismo irreflexivo que encontramos con frecuencia al hablar de feminismo en el sector musical.
En la entrevista Iverson y Glasper hablan (entre otras cosas) de ‘una de sus razones para tocar’: lo mucho que les gusta a las mujeres lo que hacen. Traducimos sus declaraciones en el momento álgido:
A las mujeres no les gusta estar escuchando solos todo el rato, cuando encuentras el groove, es como encontrar el clítoris musical. Estas ahí, te quedas en ese groove, y los ojos de las mujeres se cierran y comienzan a balancearse, entrando en trance.
R. Glasper
De esta cita Mercer extrae el concepto de ‘clítoris musical’ para hablar de esta polémica en las redes como «The Musical Clitoris Saga». Las declaraciones de Glasper se enmarcan en una afirmación recurrente en el mundo del jazz (y aplicable a muchos otros ámbitos): las mujeres no entendemos de música. Michelle Mercer expresa su frustración en su artículo:
Ser una fan y crítica de jazz es vivir con una frustración irreconciliable: Tengo una pasión intelectual por la música creativa y compleja y a veces, los músicos que crean esa música dudan de mi capacidad para apreciar su creatividad y complejidad
M.Mercer
Como indica Mercer, tras la publicación de la entrevista llegó el aluvión de críticas, la mayoría directamente dirigidas a Glasper, pero otras al mismo Iverson. Este salió a la defensa de la entrevista y las palabras del entrevistado con el típico discurso de lo que en español solemos llamar «machoprogre» o «macho de izquierdas». Aquel que alude su ideología de izquierdas para excusarse de un comportamiento machista injustificable. El típico «yo no soy el enemigo, compañeras», que se contradice con los hechos. Este machismo de izquierdas es a veces más difícil de combatir por que está muy naturalizado, pero no perdamos de vista que estas situaciones más sutiles apuntan a menudo a las causas más sistémicas de la discriminación. Esta fue una de las frases más polémicas escritas por Iverson:
Soy liberal y soy feminista: este es un caso de otros liberales y feministas detectando una debilidad y atacando. En parte Trump ganó por cosas como esta.
E.Iverson
Una de las respuestas que recibió Iverson a estas declaraciones fue la de Vijay Iyer, un reputado pianista, compositor y profesor de Harvard que remarcaba lo contradictorio que era autodenominarse feminista cuando entre las 42 entrevistas de su blog no había una sola mujer. Iverson denunció las críticas recibidas que entendía como desmesuradas. Sin embargo, pensemos que no todas las personas del sector musical pueden permitirse enfrentarse a un personaje reputado como Iverson sin consecuencias para su carrera. Marcel apunta que un aspecto a tener en cuenta es el status y la posición de privilegio desde la que Iyer lanza esta crítica a Iverson. No todas las personas construyendo una carrera musical se atreverían a lanzar esta crítica pública a un personaje de renombre y aún así muchas personas quisieron visibilizar una situación que entendían como inaceptable. Aún siendo contraria a la exhibición machista de Glasper e Iverson, entiendo que la reacción de odio en las redes puede ser muchas veces desmesurada (muchxs hemos vivido ese momento ‘hater’). En este sentido, no creo que debamos callarnos ante estas situaciones, sino abordarlas desde la crítica constructiva. Ante una situación injusta, recurrir a la hostilidad y al ataque personal no es aportar soluciones; señalar la injusticia y aportar argumentos es la única manera de alcanzar un cambio.
Ethan Iverson fue actualizando este post en su blog durante los días que duró la polémica, para en última instancia, rebajar el tono y hacer pública una reflexión sobre sus palabras. Lo hacía con declaraciones como esta:
As a man I cannot know what it’s like to be a woman in a boy’s club, and jazz is definitely a boy’s club.
E. Iverson
Podéis ver toda la evolución de The Musical Clitoris Saga en este enlace, ya que Iverson ha mantenido sus textos previos tachados bajo la última reflexión. Incluso su pareja ha escrito un artículo al respecto de la ola de odio recibida en las redes: My husband, the misogynist.
En el artículo de Terri Lyne Carrington de hace unos días (una reputada baterista y productora galardonada con 3 Grammys para quien no la conozca) habla más concretamente de algunas dificultades a las que se enfrentan las mujeres en el mundo del jazz a día de hoy. Comenta que ‘debería haber tenido más compañeras mujeres de las que ha tenido’ o que a veces la sensación es de que las mujeres ‘tienen que ser mejores que sus compañeros hombres para combatir el sexismo’. De su aportación nos quedamos de su perspectiva de la música como herramienta de cambio, y de la necesidad de empatía y consciencia por parte de todxs para poder evolucionar. Os traducimos algunas aportaciones que nos han parecido especialmente interesantes:
En temas como el racismo y el sexismo, puede haber impaciencia por parte de los progresistas, que esperan que después de todo este tiempo [y esfuerzo] todo el mundo debería ser consciente de la injusticia y situarse en el lado correcto.
T.L.Carrington
Es decir, que se dan muchas metas por conseguidas, menospreciando el esfuerzo de aquellxs que ven claro el largo trecho que nos queda por avanzar.
Feminizar o masculinizar la música puede ser contraproductivo. El estudio, composición e interpretación de la música debería ser ‘gender-neutral’*, y yo creo que los mejores músicos son musicalmente ‘gender-fluid’*.
T.L.Carrington
(*No sabía como traducir estos términos sin perder demasiado por el camino)
Usar el arte como un arma social es mucho más útil que ser parte del sistema que continua silenciando, devaluando o descartando el talento (…) Si no eres parte de la solución, eres parte del problema.
T.L.Carrington
Tanto Carrington como Marcel confluyen en señalar que es necesario sacar a la luz el efecto del género en la construcción social del jazz. Ambas coinciden también en destacar el papel de todxs nostorxs en la lucha por denunciar y cambiar la situación cuando tenemos la oportunidad. Como ellas, desde MYM también entendemos estas situaciones como un revulsivo, valorando positivamente la oportunidad de reflexión que ofrecen y la posibilidad de visibilizar esa necesidad de evolución.
Y para dejarnos buen sabor de boca os dejamos con The International Sweethearts of Rhythm. La primera banda de jazz y swing integrada solo por mujeres de Estados Unidos y un claro ejemplo de la invisibilización de las mujeres en la historia de la música :
Ale Castellano