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Sónar 2018: La cultura Euro-blanca es un centro ficticio

Por Ann Arbor

Hay algo de las prácticas sobre la colonización del espacio que me parecen un horror absoluto: lo primero es la basurilla electrónica que desperdigamos y que luego no recogemos (satélites, estaciones espaciales, un tesla, you name it), luego está la lógica extractivista del  “llego, planto una bandera, reclamo este territorio”. Estas dinámicas no son nuevas, y a través de los siglos han hecho de la cultura Euro-blanca un centro ficticio.

 

I Need This In My Life from Fannie Sosa on Vimeo.

 

Por supuesto existen relatos más allá de estos centros ficticios, por ejemplo, los que encontramos en la obra de la artista, activista e investigadora Fannie Sosa, que junto con Niv Acosta – también artista, performer y activista-, está a punto de inaugurar la exposición interactiva Siestas Negras en Matadero Madrid.  Estos días de Sónar he tenido muy en mente su vídeo ensayo I need this in my life, donde reflexiona sobre “el descarado desprecio de la danza y el canto negros y sus tecnologías como dispositivos curativos, es decir, el racismo científico y epistemológico, la cantidad de investigación y recursos que implican el armamento de estas mismas tecnologías contra las mismas personas que los conciben primero”.  Este año, mientras huía de los sonidos más duros y oscuros para buscar dispositivos curativos me he acordado de una edición de Sónar todavía en la vieja sede del CCCB en la que nos pusieron reggeton y aquello no nos pareció ni bien ni natural.

 

Qué pena.  

 

La fantasía galáctica de los 25 años de Sónar no ha sido especialmente problemática, en lugar de mandar un coche al espacio, como hizo el novio de Grimes, han sido mucho más ecológicos y han enviado música codificada en señales de radiofrecuencia desde una antena enorme en el hermosísimo Tromso (Noruega). La música llegará al exoplaneta Luyten’s Star b (GJ 273b) dentro de 12.5 años, y si allí hay alguien, y les da la gana contestar, representa que recibiremos una respuesta en 2043, cuando Sónar cumpla 50 años. Lo que sí ha sido problemático es la abrumadora infrarepresentación de personas racializadas en el congreso de Sónar +D (5 de los 79 ponentes) incluso discutiendo aspectos como el papel de las nuevas tecnologías en los procesos migratorios contemporáneos. Esto se suma ya consabido problema de la falta de contratación de mujeres – especialmente las mujeres racializadas –  y de personas de género no binario en los escenarios, en los congresos, y en la vida pública en general, que sigue siendo evidente a simple vista y que seguirá empobreciendo el capital cultural de cualquiera que lo ignore.

El congreso ocurre en paralelo al programa musical, y a pesar de que mantienen identidades independientes, es una pena que no sepa aprovechar más el paso de artistas con un peso creativo e intelectual evidente, como son por ejemplo mis dos crushes de esta edición de los que os voy a hablar enseguida: La artista, compositora, cantante, DJ y directora de videoclips coreano-estadounidense de 25 años Yaeji. Y la DJ, artista y escritora ugandesa Kampire , que venía acompañada de Darlyne Komukama, fotógrafa, experta en medios sociales y una de las fundadoras del Nyege Nyege Festival (Uganda).

Pero antes, vamos a comentar un par de cositas: el jueves por la tarde yo tenía un plan llamado El niño de Elche en Sónar Complex que se vió completamente anulado por Yaeji y su felicidad estampada en la cara mientras nos hacía bailar a todas como canguritos. El viernes tenía otro plan llamado Rosalía en Sónar Hall, pero la cola más grande que he visto en mi vida en Sónar resultó francamente disuasoria, y con los stories de instagram he tenido suficiente para ver los flecos, los looks preciosos, las coreografías muy Beyoncé, y llegar a la conclusión de que ella me sigue cayendo un poco mal, y el vídeo de Malamente me sigue pareciendo muy problemático. El sábado me traicioné a mi misma y a Nathy Peluso en Sónar XS porque estaba muy cansada para moverme del sofá después de pasar muchas horas del viernes en el Sónar Noche y no bailar nada. ¿Dónde estaban mis diosas afrolatinas? Nowhere to be seen porque la noche es del technazo. Apoyé a Nathy Peluso como muchas otras, desde Instagram, dónde unas horas antes de salir a cantarnos La Sandungera nos señalaba un grano enorme asomando en su perfecta barbilla de diva diciendo: “Photoshop está en mi mente”.

 

Resulta evidente que el sonido de Sónar Noche se ha endurecido y homogeneizado muchísimo y que la miga y la diversidad cada vez más se encuentra en los escenarios de día, que este año a una servidora le han dado dos alegrías inmensas y un domingo de resaca ocupadísimo haciendo research en Internet para traeros estos vídeos y este knowledge.

Corea desde Brooklyn

Comencemos por Kathy Lee Yaeji, esta jovencísima artista afincada en Brooklyn que comenzó pinchando para los colegas mientras estudiaba diseño y que tras el despegue de su sesión en Boiler Room ya acumula dos álbums y se ha coronado en Sónar y en Coachella.

Yaeji, que nos canta medio en inglés medio en coreano.

 

Que además co-dirige y edita estos vídeos preciosos

 

Todas mis amigas bolleras peregrinas de Sónar se quedaron con ganas de que la sesión hubiera sido un live, y no un DJ set, porque la muchachada lo hace todo y lo hace bien.

También me han recomendado ver este vÍdeo.

 

Personalmente, el jueves desde mi ignorancia no eché de menos nada, bailé toda la sesión agradecida y emocionada. El domingo, shazam en mano quería descubrir qué demonios era aquel sonido afrolatino maravilloso que me hizo olvidar mi cita con El Niño de Elche y ese fue el momento en que una coreano-estadounidense hizo que una catalana descubriera Novalima, porque love wins y Internet también.

 

Bonus track: Yaeji componiendo

 

Uganda Calling

Lo mejor del viernes, sino lo mejor de todo el festival fue la sesión la DJ, escritora y productora cultural ugandesa Kampire Bahana en el Sónar Village.

Aquí la tenéis entera.

Kampire forma parte de la familia Nyege Nyege, compuesta por un festival del mismo nombre del que la fotógrafa y activista Darlyne Komukama es co-fundadora, y el sello Nyege Nyege Tapes. Además, juntas al lado de otras compañeras de la escena cultural ugandesa han concebido el hermosísimo proyecto Salooni, un proyecto de arte multidisciplinar y espacio de reflexión sobre estética afro planteado desde los afectos y el autocuidado.

Kampire Timeless © Darlyne Komukama https://thesalooni.com/

Para saber de qué tipo de festival estamos hablando con Nyege Nyege deciros que además de un musicón programa talleres, que en 2016 acogió el proyecto Salooni,  y que así quedaron documentadas estas tecnologías de los cuidados.

La próxima edición del festival Nyege Nyege tendrá lugar entre los días 6 y 9 de septiembre de 2018 en Uganda. Os informo de que un vuelo Barcelona – Kampala para septiembre ahora mismo os sale por unos 600 euros ida y vuelta, que el precio del abono del festival es de unos 80 euros y que el festival dispone de un espacio de acampada a las orillas del Nilo.

Bonus track: Sounds of Sónar by Kampire

Acordes de mujer, un programa de radio para visibilizar el papel de las mujeres en la música

Acordes de Mujer, un programa de InOutRadio dirigido por Eulàlia Amigó y Paz Montalbán, nace ante la necesidad de visibilizar el papel de las mujeres en la Música, ya que, sistemáticamente, se ignora en las emisoras de radio, conciertos, festivales, etc. El cnon solo contempla a los hombres, aunque haya mujeres muy destacadas en cada uno de los géneros musicales.

 

 

En estos primeros programas, hemos hablado del blues rural, de Mahalia Jackson o de Wanda Jackson, mujeres que han destacado en el gospel, el country o el rockabilly, respectivamente.

 

El canon, no solo es machista, sino que además perpetúa la violencia y la cosificación de las mujeres en muchas canciones que se pueden escuchar en la actualidad.

 

Invitamos a todas las mujeres a formar parte de esta recuperación y de reivindicar su presencia. Tenemos la obligación moral de denunciarlo y de visibilizar nuestra genealogía. Sin nosotras, la Historia no está completa.

 

La invisibilidad de las mujeres se manifiesta en todos los ámbitos de la cultura. Y este hecho hace necesario que, más que nunca, reivindiquemos nuestra presencia y rescatemos nuestras referentes.

 

Mensualmente, en InOutRadio hablamos sobre alguna mujer creadora y/o compositora, sobre su contexto histórico y su obra musical. Un legado de incalculable valor.
Esta ventanita al mundo nos permite disfrutar de la música y recuperar voces y acordes que cayeron en el silencio.

 

¿Te animas a viajar con nosotras?

 

 

Publicado por: InOutRadio

I Peligrosas FemFest en Valencia (Crónica de una noche de verano)

Autora: Sara Brik (Furor Uterí)

Muchas eran las ganas de participar en este primer festival que las chicas de Zorras Peligrosas se han lanzado a organizar, el Peligrosas FemFest. Fecha elegida: un caluroso viernes 30 de junio. Lugar: un habitual para ellas, el Magazine Club. Y digo habitual porque aunque sea su primer festival no son ningunas desconocidas: son responsables de la edición y distribución del fanzine Zorras Peligrosas, seudónimo bajo el cual también han organizado algunos eventos. Vamos, que son todas unas veteranas para nosotras las locales.

Este fanzine feminista, con una estética cuidada a todo color y con una calidad de impresión muy superior a lo que estamos acostumbradas, nace “ante la imperiosa necesidad de mostrar al mundo lo que las mujeres creativas son capaces de hacer”, según sus propias palabras. Un libelo, fruto de sus propias creaciones y colaboraciones de otras, que lucha por un claro objetivo: “visibilizar el trabajo de mujeres en el ámbito creativo, donde existe una desigualdad latente”. Y vaya si lo hacen: con un segundo número recién sacado del horno bajo el brazo estas chicas se han ganado el respeto, admiración y amistad de muchas de nosotras.

Tras la prueba de sonido abre concierto Presas del Produkto, un grupo castellonense que a pesar de lo jóvenes que parecen ya cuentan con varios años rulando por escenarios y con una maqueta a sus espaldas. Un grupo punk de toda la vida: letras agresivas directas a la yugular, crítica social, guitarras sucias, temas coreables… la delicia de las punks más clásicas. Sin embargo, a diferencia de tantos grupos de punk que empezaron a estas edades y lo vivieron como algo pasajero, ellas han apostado por lo que hacen y ahí siguen. Y todo esfuerzo tiene su recompensa: sonaron más compactas, más directas, y esa mejora se notó en los temas nuevos. Una batería con ritmos básicos del rock a momentos ska, divertidos y vacilones; una bajista y voz principal más segura, con un sonido de bajo limpio y esporádicas escalas que nos recordaban al más puro estilo Kortatu; una guitarra distorsionada que bien podría ser propia de un directo de Eskorbuto.

Presas del Produkto. Foto: Sílvia García Alonso

Entre un repertorio de más o menos media hora y una versión de la típica “Me gusta ser una zorra” de las Vulpess (no podía ser menos), hicieron una lectura muy original de un texto preparado para la ocasión. A momentos hablado y a momentos casi rapeado, hablando a turnos, quisieron contestar a una serie de “insultos” que sufren las mujeres. Uno de los momentos más intensos de su actuación sin duda.

Más tarde vivimos el momento más oscuro del concierto: el trío alicantino Rosy Finch sube al escenario y con él su stoner que nos dejó a muchas con un muy buen sabor de boca. Con un sonido muy cuidado, este grupo ha dejado poco ruido al azar: un batería que iba clavado con pocos elementos pero exprimiéndolos al máximo, ritmos variados pero cediendo espacio para las catarsis instrumentales, muy bien jugado; una bajista que alterna púa y dedos según cada tema y unos coros que dan en el clavo; una guitarra con muchos pedales muy bien utilizados y un chorro de voz que irradiaba mucha fuerza.

Rosy Finch. Foto: Sílvia García Alonso

Con una gran interpretación, creyéndose lo que hacían. Un grupo que bebe en su sonido de influencias como Electric Wizard y otros ritmos más propios del Grunge; a ese sonido luchado por las chicas de Bala. Rosy Finch son una banda que apunta maneras y altas miras, y no sorprendería encontrarlas en grandes festivales próximamente.

Soledad Vélez tocó en último lugar. Y bien pensado su nombre la define: ella sola se basta y se sobra para llenar el escenario. Nada más empezar todos podemos sentirlo: esa fuerza que irradia, esa personalidad que no necesita de asentimientos, de esas personas que despiden un aura especial. Y es que te guste la banda o no, ese magnetismo todas podíamos sentirlo.

Soledad Véle. Foto: Sílvia García Alonso

La más veterana del cartel y con varios discos a sus espaldas, de origen chileno y afincada en Valencia, tocó un repertorio variado en el que pudimos encontrar temas que iban desde su época más folk a otros más electrónicos, evolución hacia la que se dirige esta artista. Su voz es su sello, y con ella, una guitarra eléctrica, un órgano y una mesa para lanzar bases, realizó un set extenso en el que se dejó llevar y disfrutar, una muy buena actuación y calidad a la que ya tiene acostumbrado a su público.

Y para cerrar la velada… ¿qué mejor que una rifa? De esas de toda la vida, para apoyar la escena y colectivos cercanos. Uno de esos momentos que me flipan, en los que el público pasa a ser el protagonista y llega el momento del gamberrismo entre compañeras, envidias sanas, voces a gritos de “tongo” y reparto de regalos sorpresas. A destacar unos pasamontañas muy molones hechos a mano por ellas mismas (con pedrería y todo) al más puro estilo Pussy Riot. Brutales.

Foto: Sílvia García Alonso

Una noche muy agradable. Un festival en el que el ambiente fue muy respetuoso, los conciertos sonaron de lujo, donde todo estuvo bien organizado, con público suficiente para que saliera bien y también para que la gente pudiera disfrutar. Esperemos que el curso que viene se lancen a repetir (pasamontañas incluidos). Enhorabuena Zorras.

S.Brik

Crónica del DcodeLAB: Mujeres en los medios e Industria Musical

2ª Jornada del DCodeLab 2017 en la Universidad Complutense de Madrid. Este año DCodeLab se mostraba más reivindicativo con la presencia de las mujeres en los medios e industria de la música.

Autora: Kamila Barca Rey

Ponentes de la primera Sesion del DCODELAB sobre mujeres y música

Por segundo año consecutivo Dcode Festival ha organizado su jornada de encuentro entre comunicadores y música en la Universidad Complutense de Madrid.

DCodeLab 2017 abría este año el encuentro con una sesión enfocada al papel de las mujeres dentro del sector de la música. Ruth Piquera, como moderadora, presentaba esta primera ponencia bajo el título: Mujer y diversidad de género en los medios e Industria Musical formada por Isabel Valdés, Chen Castaño, David Saavedra, Zara Sierra, Victor Lenore, Almudena Heredero, Linda López, Laura Viñuela, Patricia Godes y Nora Norman, que nos sorprendió con su increíble interpretación al finalizar esta primera sesión.

Ruth Piquer presentaba un debate cargado de reivindicación en defensa de la presencia de las mujeres en los medios e industria musical, y también de crítica al lenguaje machista en la música y la falta de diversidad de género en el sector.

A raíz de la mención a la publicación de Cadena Ser que plantea la incompatibilidad de las mujeres con las cabezas de cartel de festivales, Zara Sierra comentaba “En los eventos que sean de financiación pública las cuotas son necesarias, no deberían excluir a nadie”. Llegados a este punto cabe destacar, como señalaba Ruth que las mujeres representan solo un 20% de los medios e industria de la música. Almudena Heredero por su parte, argumentaba que la problemática está en que las mujeres se les tiene en cuenta como ayudantes o asistentes. ¿Es este el motivo de la falta de integración y presencia de la mujer en el sector?

La primera mención al feminismo y a la igualdad de género vino por parte de Laura Viñuela, Directora de la consultoría de género Espora. Laura reivindicaba que la sociedad no avanza sola, somos el pequeño motor del cambio y tenemos que cambiar que la percepción de la música sea patriarcal como nuestro mundo.

“Cuando voy a cubrir festivales aún me preguntan dónde está el periodista de El País” decía Isabel Valdés. De esta manera se apoyaba también el argumento que nos daba Patricia Godes sobre el sector de festivales en concreto, afirmando que sobretodo en estos es donde más se nota la desigualdad de género entre los artistas. Por otro lado, comentaba: “La crítica musical se ha convertido en racista, dictatorial y machista”. Una de las voces masculinas de la mesa David Saavedra, después de reconocer que le extrañaba ser minoría, no vaciló en argumentar “El periodismo que se está haciendo no es para nada inclusivo, es bastante falocrático”.

 

Gracias a Kamila Barca por hacernos llegar esta información desde Madrid.

Información sobre las ponentes:
Isabel Valdés (redactora de EL PAIS)

Chen Castaño (Directora de Planet Events)

David Saavedra (El Mundo/RockDelux)

Zara Sierra (manager y promotora de la agencia Desvelo)

Victor Lenore (El Confidencial)

Almudena Heredero (Directora de Primavera Sound Pro)

Linda Lopez (ex marketing Director for AEG Live/Golden Voice, ex marketing Director for Live Nation Latin, California, USA)

Laura Viñuela (Directora de la consultoría de género Espora)

Un representante de la asociación MIM (Mujeres en la Industria Musical)

Patricia Godes (periodista especializada en música y crítica feminista).